Máxima Acuña, defensora de la tierra y del agua
La historia de Máxima Acuña, agricultora y ambientalista, como defensora de derechos humanos destaca probablemente desde 1994 cuando junto a su esposo compró un terreno en la zona alto andina de Sorochuco, provincia de Celendín, departamento de Cajamarca, cerca de unas lagunas donde la Minera Yanacocha había solicitado expandir su explotación. Posteriormente en 2015 la minera alegó haber adquirido aquellas propiedades de parte de la comunidad local en 1997 y desde entonces se encuentran en una enconada batalla legal.
En 2012, las protestas contra el proyecto Conga se volvieron masivas y Acuña les daría la bienvenida a los protestantes para que se organizaran en los terrenos en torno a su vivienda y huerta. La policía les ha atacado, tanto a ella como a su familia, llegando incluso a golpear a Máxima y a sus hijos, a provocar daños en su casa y a demoler una ampliación que estaba construyendo. En varias ocasiones, los propios guardias de seguridad armada de Yanacocha destruyeron su cosecha. El proyecto Conga plantea traspasar el agua de cuatro lagunas (Mala, Chica, Azul y Perol) hacia tres reservorios y extraer oro, plata y cobre debajo de los humedales.
Gracias a su valentía, Máxima en 2016 fue galardonada con el Premio Goldman, el más prestigioso galardón medioambiental.
-Amnistía Internacional-







